El Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros.
Porque, Están mis ojos cansados de tanto ver luz sin ver; por la oscuridad del mundo, voy como un ciego que ve.
Por eso Señor, te pido que filtres en mis secas pupilas dos gotas frescas de fe.
Envía tu luz y tu verdad: que ellas me guíen y me conduzcan hasta tu monte santo, hasta tu morada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario